lisboa 1
dicen que es melancólica, y es cierto.
está sobre el río tejo, tiene una ciudad vieja, por donde anduvo pessoa (y seguramente saramago, pero éste no ingresó al archivo de la memoria), y gente que habla, tal como dijo una vez veneciano en caracas: igual que en español, pero sin las vocales. se entiende. es linda, lindísima, y no parece europa (com dicen todos). por qué no parece europa, si en realidad es como todas las ciudades? hay algo distinto. de a ratos, me pareció estar en valparaíso, chile; de a ratos en arequipa, de a ratos, en buenos aires e, incluso, en montevideo. será por el lugar que ocupa en el mapa?
dice alguien que por acá hay buen vino blanco, y es así. bebo vino blanco de distintos tipos y todos están a medio camino entre lo seco y lo chispeante. otro alguien dice que hay que comer lo que da el mar, y eso hago. de día se camina lo más que se puede por todas partes; de pronto se encuentra uno ante el café a brasileiro, en cuya primera mesa pessoa se sentaba a escribir. me siento en la misma mesa y bebo café y miro la plaza por la que transita cualquier cantidad de gente. muchos turistas: llegó un barco y es por eso. porque si no, dice un taxista, la ciudad está vacía porque estamos en vacaciones. cerca del hotel una automotora sólo vende lamborghinis. los autos son más chicos que los de montevideo, y se agradece. el hotel en el que me hospedo da sobre la estación de tren; día y noche se escucha el traqueteo de los vagones, y me recuerda a "seven", la película. hay viento, de día está tibio y de noche refresca. a las nueve, cuando todavía es de día, voy a escuchar fado. me dicen que vaya a "casa luso", donde supuestamente se escucha lo mejor. desilusión. es un espectáculo montado para turistas, una cosa bastante absurda y fea. la comida está bien, el vino está bien, pero la música parece salida de una mala película. le digo al camarero eso y me dice: venga a las 10:30 que empieza el espectáculo para los locales, y le consigo una buena mesa. entonces salgo a la calle traversa de queimada a hacer tiempo. en esa callecita empinada y de adoquines está todo. no sólo turistas blanquitos que parecen quesitos de cabra, sino cualquier cantidad de fauna variopinta, y muchos africanos. se olvida uno que portugal también tuvo sus colonias y no es inocente. se me acerca un hombre joven, renegrido, que vende collares, pulseras, anillos. le digo que no soy turista, y que no uso esas cosas. nos ponemos a conversar. es de senegal, se llama "momodo". quiero saber qué significa el nombre, pero no significa nada. me pregunta cómo me llamo, le digo "ana" y dice: ah, ana, un nombre muy famoso. no sé qué quiso decir. entonces separa de entre todos sus collares dos pulseras y me las da: "un regalo de momodo para ana", "para la buena suerte, ésta, la azul; para la larga vida, ésta, la violeta". me las pone en la muñeca izquierda. se despide y dice "espero que consigas un marido con mucho dinero que te haga feliz". me río un poco, pero también me da un poco de tristeza. hay una muchacha con una calza negra y blanca muy ajustada, que come uvas y distribuye papelitos. pregunto qué hace y me responden que atrae turistas a un pub de música latinoamericana. camino unas cuadras siguiendo la música cubana que sale de alguna parte, un son, y allí está, un barcito diminuto con unos negros que tocan son como si estuvieran en el caribe. otro hombre vende flores, y en algunas casas hay ropa tendida que se agita con el viento. vuelvo al café luso y el mozo me lleva a una mesa con una vela encendida, en un rincón. han cambiado completamente el aspecto del local. ya no hay el escenario grande e iluminado de la primera vez, sino que el espacio está más cerrado. aparecen los músicos; los que tocan las dos guitarras, la de seis cuerdas, española, y la de doce, una especie de mandolina chata; un contrabajista. entra una mujer. canta. eso es fado. es triste, tristísimo. tenemos algo de esa música nosotros. después canta un hombre joven, mal afeitado. también es triste. después se van los cantantes y el guitarrista, que se parece a aute, toca algo. me doy cuenta de que es una simple improvisación en acordes mayores y menores que se pasea por rodrigo, tárrega, villalobos, sanz. es un buen improvisador, porque parece una pieza de verdad. me pregunto entonces qué es el original y qué es la copia. habrá algún original? quizá hubo uno, una primera vez, y el resto son versiones de eso.
entonces pienso que cuando se viene de la comunicación, buena parte de la realidad se estropea porque no se tiene una mirada inocente. ni siquiera en lisboa se puede uno desprender de lo que es.
pago la cuenta y me voy. la noche está llena de gente ruidosa. hay varios africanos que venden collares, pero momodo no está a la vista.
el taxi me deja en el hotel. no hay tránsito. me entero de que los tiger lillies están en la vuelta. iré a verlos.
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