jueves, 31 de mayo de 2012

desprecio la publicidad, me ofende y me enferma.

lo que vemos en las paradas de autobuses, en los propios autobuses, lo que escuchamos por la radio, lo que vemos por la televisión. es una ofensa a la inteligencia mínima de cualquier persona. es un atentado, no sólo contra el buen gusto, sino realmente contra el cerebro. debe de haber un público minusválido que realmente cree en lo que la publicidad le dice, de otro modo no se comprende. o capaz que el cerebro murió. quizá no hay que preocuparse por estos asuntos.  lo más enfermante es que hay dos tipos de publicidades: las que compiten para los grandes premios, que pretenden ser piezas cinematográficas, y las que compra el cliente y a las que debemos asistir. ojalá hubiera un filtro para estos espantos, mamotretos que sólo repiten lugares comunes, estereotipos, etc. es que queda claro que los creativos son incultos -  o lo parecen, quebremos una lanza por algunos-, auto-referentes, que creen que el mundo es la pequeña burbuja en la que viven. el tema es más complejo de lo que parece, y no es este el lugar para detenerse en él. tiene que ver con la eterna juventud, por lo tanto, con la eterna frivolidad, por lo tanto, con la eterna estupidez. el apelativo al "tú, al vos", que sólo incluye a los iguales destinatarios en el discurso, es un insulto a una sociedad que está formada por múltiplés "tú" que no sólo se preocupan por un "buen tránsito con la experiencia active" y otros etcéteras lamentables, como hacer todo público, incluso la menstruación. con tal de vender, la publicidad le vende su alma al diablo. pronto se canibalizará, se venderá a sí misma, y será más prostituta de lo que ya es. ignorante, soberbia, arrogante, profundamente analfabeta. reproduce y ejemplifica su propia ignorancia. ni siquiera se da cuenta de lo paupérrima que es. se aplaude a sí misma. no hay sensualidad, no hay erotismo, no hay creatividad en la publicidad actual. no hay una ética. hay una lamentable ausencia de creatividad, de espíritu crítico, se instala el aburrimiento crónico, de gente pagada de sí misma y de clientes tan ignorantes como los creativos publicitarios. es patética. es lamentable. es aburrida y obvia, y atenta contra las dos mínimas neuronas que, se supone, tenemos. claro, alimenta a todos aquellos cuyas neuronas duermen en un plácido mundo irreal, que no conoce de problemas y que nunca oyó hablar de la necesidad de disminuir el consumo para que el planeta sobreviva.  casi que uno podría decir que los malos creativos publicitarios, mercenarios de cualquier cosa, son un peligro para la especie, para la continuidad de una mínima cultura de convivencia. españa, hace años, se animó a limitar los espacios publicitarios en la vía pública. ¿qué espera uruguay, que se siente tan avanzado, tan ejemplificante? demasiados intereses creados, demasiados ignorantes en puestos de decisión. la población, rehén de este otro asunto, asiste, atónita, a la banalización de las cosas. es lo mismo vender un televisor, una violencia doméstica, una campaña anti-drogas o un par de zapatos. da asco. pobre lipovetsky, si hubiera conocido uruguay, hubiera sido un poco más radical en su sarcasmo.

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