1. escritores que exponen
Feria del Libro; en el anfiteatro abierto hay un gentío y un escritor presenta un libro. ha de haber al menos unas 400 personas sentadas, y el resto, todos estamos de pie, a su alrededor. hay prensa, cámaras, micrófonos, y una voz seria e irónica que habla. se trata de césar hildebrandt, periodista y columnista, famoso por su franqueza y por haber sido expulsado de muchos medios por no callarse la boca y no mentir. "es el único periodista serio que queda en perú", dice alguien a mi lado; "jamás transó con el poder", agrega otro. lo cierto es que en medio del silencio de la noche, se escuchan sus palabras claras. lee fragmentos de la constitución peruana y las analiza, o las expone simplemente. concluye que ese texto mayor es la mejor obra de humor que se ha escrito, y que groucho y chaplin son niños de pecho al lado de lo que expone. la gente asiente y aplaude. habla de la pertenencia de la tierra, la protección al medio ambiente, el apoyo a pequeños emprendimientos, el derecho a la tierra y al trabajo. tiene un discurso agudo, inteligente, un humor fino y claro. en realidad, esta presentación se parece a un discurso político serio, no de alguien que se candidatea sino de alguien que es capaz de analizar la realidad y de decir: no, así las cosas no van. cierra, precisamente, su presentación diciendo que más allá de los errores que pudo haber cometido durante su vida profesional, sí tiene la consciencia de haber sido capaz de decir que no: no al soborno, no a lo que está mal, no a lo que podría representar una sutil traición a lo que son sus principios. la gente aplaude a rabiar y luego le toca el turno a las preguntas. en el público se alzan las manos, hay preguntas interesantes, punzantes, con pienso. un periodista joven le pregunta por qué la historia ha negado el gobierno del general velasco alvarado. hildebrandt responde haciendo mención a que el "discurso de la derecha triunfó", y que con el apoyo incondicional de los medios no sólo hizo desaparecer de la historia del país la figura de ese gobernante, sino que lo transformó en el mismísimo demonio. que pese a que se le pueden criticar muchas de sus acciones, velasco alvarado es una figura más que importante para el país. me quedo con el triunfo del discurso de la derecha. otro pregunta por las corridas de todos (en perú las hay) y él analiza el fenómeno como la barbarie que es. la gente aplaude. se están juntando firmas para que el congreso discuta al menos el tema. dice que de ese modo al menos se sabrá cuántos animales están a favor de torturar animales.
la gente ríe ante algunas ironías, y yo también; sin embargo, no deja de ser todo bastante triste. el sujeto parece interesante, y me pregunto cuántos de nuestros periodistas no sólo convocarían a semejante auditorio, sino que tendrían ese compromiso con la profesión y tan pocos pelos en la lengua. es evidente que la gente no es tonta, y que si consume porquería es porque se la dan, pero que si pudiera elegir, seguramente más de alguno se llevaría una sorpresa, sobre todo en los medios.
compro e libro, "una piedra en el zapato. columnas de opinión 2006-2011". seguro que a mi colega alsina le va a interesar. pero para comprarlo debo hacer una cola de muchas personas, y después alguien me explica que si quiero que me lo firme, debo hacer "aquella cola de allá". cuánto hay? no menos de cien personas esperando el turno para la firma.
no es necesario pensar en la cola que podría formarse en montevideo y ante quién.
2. jóvenes que reclaman
sorprende, desde el primer día, la cantidad de jóvenes entre el público y los organizadores. lleno de jóvenes por todos lados, comprando, revisando, asistiendo a las charlas y las presentaciones. gloria conoce a muchos, y me los presenta: estudiantes, algunos ya escritores o poetas o documentalistas o escultores. varios me regalan sus libros. de noche cenamos con dos de ellos, stephanie, de 23 años, graduada en artes audiovisuales por la universidad estatal, y carlos, de 30, escritor y documentalista de corte social, le interesa la ciudad y sus habitantes. se habla de los jóvenes. gloria los defiende a ultranza, yo digo que la categoría joven no hace a alguien ni más sabio ni más prometedor ni mejor. gloria dice que desde hace cinco años lleva adelante un programa cultural en la alianza francesa, con poetas. consiste en invitar a un poeta "viejo" y reconocido, y a uno joven, que ya tiene algo publicado. "generalmente", aclara, "la peor parte se la lleva el consagrado, porque queda en evidencia que después de haber llegado a la cima, deja de leer, de pensar, de producir en serio. los poetas jóvenes, en cambio, son pujantes, buscan, se revuelven, y en general, en el debate, se llevan el reconocimiento del público".
entonces de pronto me doy cuenta de que habitamos mundos totalmente opuestos. acá los jóvenes quieren, aclaran stephanie y carlos, quieren estudiar y saber, y los profesores, "los viejos", les retacean los conocimientos, la informacion, son "egoístas con miedo", en la universidad no encuentran profesores que realmente se ocupen de ellos. entonces, dicen, los jóvenes se reúnen, arman grupos de estudio, de lectura, de búsqueda de información, y siguen adelante como pueden. son lectores, dice, y por eso hay tantos en la feria. en la feria los libros son realmente más baratos y es la oportunidad de conseguir el material.
como docente entonces pienso que me gustaría hacer la experiencia. si nos quejamos de que nuestros estudiantes son apáticos, indiferentes y no leen, y aquí se quejan de lo que los profesores son indiferentes, apáticos y no los estimulan o los tutorean, pues lo lógico sería hacer el cruce. le pregunto a stephanie a qué puede deberse ese fenómeno, el de profesores tan avaros con sus conocimientos y su experiencia. me doy cuenta de que la pregunta la confunde, como si jamás se le hubiera ocurrido analizar el hecho, intentar comprender su causa. "¿acaso será porque es una suerte de tradición? porque ellos a su vez lo sufrieron durante sus años de estudio? ´¿y a qué puede deberse eso, de todos modos?" la pregunta de un atrevido e ignorante observador la deja pensando, y allí queda el punto. pero sí me hace pensar en qué vería alguien de fuera de nuestra realidad. ¿qué preguntaría sería la pertinente? ¿qué ocurrió en el pasado que hace que nuestros jóvenes no lean, no se informen, no les interese realmente aprender, sino saber funcionar de acuerdo a una necesidad de aprobar un examen, encontrar un puesto laboral o adaptarse bien a los requerimientos que parecen ser paradigmáticos?
deberíamos invitar a alguien para que nos viera ser, pensar, actuar, dar por sentado situaciones, no salir del esquema mental que evidentemente nos constriñe y no nos deja encontrar, ya no sólo una solución, sino alguna herramienta de análisis más ajustada, más certera.
de todos modos, el problema parece ser generacional. para un lado o para el otro, en algún momento se cortó el flujo, el puente de comunicación, la cosa misteriosa de quien deposita en el nuevo los conocimientos previos (la memoria) y el nuevo desea que eso suceda. generación y memoria. no hay cómo dejar ese tema de lado.
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