domingo, 2 de octubre de 2011

Arequipa 3, lo humano y lo divino

temprano, en la catedral, en busca del demonio mencionado por gloria.
no está en ninguna parte, pero ha de estar. sí, allí. la más bella y enigmática de todas las criaturas reproducidas en esta iglesia. al pie del púlpito, dominado y vencido por la voz del señor a través del sacerdote, un lucifer de alas desplegadas, con los garfios en las puntas y una expresión profundamente humana, me mira, y yo a él. es de madera tallada, oscura, y de una belleza que deslumbra. no se compara con la anodina bondad de las vírgenes, los santos y el propio sagrado corazón de jesús. sí, si uno estuviera en condición de elegir, seguramente se inclinaría por el ángel rebelde, el ángel caído, el que quiso sumarse a la estirpe humana y desobedeció el mandato divino. no sé quién es el autor de tamaña escultura, que es una pieza completa de madera, y que naturalmente, en la cúspide termina con ángeles alados que cantan loas a la salvación. pero la cosa está abajo, en este ser precioso, el único con las facciones contraídas por el dolor y la duda, la desesperación y también el amor a la especie.
es probable que el escultor, el autor de tamaña obra, se haya dado cuenta de la contradicción que entraña toda la cuestión en sí. ¿acaso alguien, algún fiel, en algún momento, habrá reparado en la sosez un poco tonta de los bondadosos santos, y en esta fiereza, esta humanidad de lucifer? no importa que esté pisoteado ni bajo el púlpito; el lucero de la noche le robó el corazón a su autor y así quedó de manifiesto.

lejos de todas las tonterías demoníacas, satánicas y demás monsergas de magia negra. este lucifer es humano, y a su manera, busca la redención, también, pero de este lado. basta con contemplarlo.

entonces comprendo lo que dijo gloria: se dice que la gente viene a ver al diablo, antes que a dios.

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