el día está lluvioso, pero de todos modos decidimos bajar a la ciudad. no hay viento, como el primer día, y los 3 grados no son tan insufribles. tomamos el tranvía 11, que baja y en algún momento cruza el elba y se mete en la parte sur. allí, la historia más antigua, la historia de los reyes, la marca del barroco de augusto el fuerte y el posterior siglo xix, de los grandes industriales (lo que se conoce como la "gründerzeit", la época de los fundadores de empresas y fábricas, que constituye una gran burguesía que repite los gustos de la vieja aristocracia, después de mejorarlos un poco -calefacción, por ejemplo) y la reciente se cruzan en calles, plazas, parques y edificios y villas.
porque la historia de dresden es extensa y sobrevivió a varias guerras. ubicada en europa central, a fines del siglo xv se convirtió en la residencia del rey de sajonia, y poco después en un gran centro político y cultural. la guerra de los 30 años supuso un detenimiento y un atraso en el desarrollo de la ciudad, así como la de los siete años, en la que los prusianos la incendiaron por completo.
después de la primera guerra mundial, dresden se convirtió en la capital del estado libre de sajonia y un centro industrial que genera una gran burguesia con fuertes inclinaciones al mecenazgo.
sin embargo, la tragedia ocurre el 13 de febrero de 1945, los aliados bombardearon dresden de un modo salvaje, de modo que más del 70% de la ciudad quedó convertida en escombros. el resultado de las casi 2700 toneladas de bombas que cayeron sobre la ciudad se puede ver en las fotos de la época, que muestran los restos de algunas fachadas, y no mucho más. barrios enteros desaparecieron. luego de la capitulación de la alemania nazi, unas semanas después del bombardeo, dresden pasa a formar parte de la república democrática alemana. el 8 de mayo de 1945 entra el ejército rojo y la toma. la reconstrucción fue lenta, el régimen comunista reconstruyó el palacio Zwinger, la Semperoper y la iglesia católica de la corte.
de todos modos, las autoridades también demolieron buena parte de la ciudad y en su lugar construyeron barrios con edificios que recuerdan al parque posadas, que se ven a la distancia y contrastan enormemente con la belleza arquitectónica de los museos y las villas. los bloques de viviendas populares (muchos comenzron por primera vez en viviendas calefaccionadas y con agua corriente) y las partes oscuras de las fachadas de los edificios reconstruidos son el testimonio vivo de lo ocurrido durante y después de la segunda guerra.
esta ciudad de poco más de medio millón de habitantes recuerda, cada año, oficialmente al bombardeo y sus víctimas y se homenajea a sí misma. los neonazis de toda europa intentan cada año usar ese aniversario para victimizarse y minimizar el terror nazi. La poblacion ni siquiera los deja salir de la estación de tren.
el tranvía nos deja en am zwingerteich, y caminamos hasta el palacio zwinger, barroco, portentoso, con un enorme jardín central, y los edificios principales, que alojan el museo de los viejos maestros, la colección de porcelanas, el salón físico matemático y el museo histórico. a poco de estar allí, una corneja nos acompaña un rato, y más tarde una gran bandada, esta vez silenciosa, remonta vuelo y se pierde entre las torres de las iglesias.
mi hermano es un buen guía, porque adora esta ciudad, y se explaya en explicaciones y en detalles. así, me sorprende con la musikhochschule, un edificio contemporaneo que se combina con el original, del siglo xix. más allá el dresdner schloss, también llamado la residenz, una construcción original del siglo xiii, que padeciera diversas remodelaciones y reconstrucciones, que fuera la residencia del rey, hasta convertirse en el museo que es hoy, y que reúne el "grünes gewölbe" (una colección de joyas y miniaturas del principe elector Augusto el Fuerte, quien era tambien rey de polonia), la "türkische cammer", dedicada a objetos de arte oriental que coleccionaba este rey (y que recuerda el maravilloso libro de said).
vemos la nueva sinagoga, un edificio de fachada ancha y discreta, que a la luz del atardecer recuerda el color de las piedras de jerusalem; la semperoper, llamada así en honor a semper, viejo amigo del viejo wagner, que supo vivir en las cercanías antes de partir hacia suiza; las caballerizas reales, donde dormían los caballos del rey, un conjunto edilicio con un gran patio central interior, que ocupa una manzana grande y alcanza los tres pisos de altura. los caballos utilizaban hasta el último piso al que accedian por una rampa.
el silencio se ve interrumpido por un sonido lejano de acordeón, y allí, bajo el pasaje peatonal y oscuro de la residencia a las caballerizas, una mujer desgrana una melodía triste, que, horas después, identificamos como el tema central de "el padrino".
se encienden los faroles, se escuchan los cascos de los caballos, y vemos pasar un carruaje con turistas que dan vueltas por la ciudad. mi hermano dice que muchos de los caballos son de un pueblito cercano, bärwalde, al que ocasionalmente fue a comprar alguna cosa. allí puede verse a un hombrón montado en una motocicleta de los años cincuenta con una larga cuerda con la que trae los caballos.
cuando la llovizna se convierte en lluvia, decidimos que es hora de volver. otra vez el tranvía 11, otra vez cruzar el elba, cuya ribera espero caminar mañana, si no llueve, otra vez en casa, no la mía, la de mi hermano (un barrio con una extraña reminiscencia a carrasco y el prado, pero en colinas, de modo que la reminiscencia es algo subjetivo) que es una muestra acogedora de arte, divertimento, tranquilidad. y mientras prepara la cena, y escuchamos a steve reich (uno de los padres del minimalismo musical,) me hace probar la cerveza local, la radeberger pilsner, que es fresca y alegre y acompaña el cierre del día.
pd: la información específica sobre dresden naturalmente abreva en la fuente de conocimiento de mi hermano.
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