martes, 3 de enero de 2012

la otra barcelona: con jordi, tras los pasos de manel

jordi dice que lo espere en la puerta del medio del corte inglés, en la plaza catalunya. allí voy. como tengo tiempo, decido entrar a la librería y ver si consigo alguno de los libros (larga lista) que me interesan. pregunto: ¿la librería? último piso (7). pues hay que subir para llegar al parnaso del saber. subo. pero la escalera mecánica se detiene en el sexto piso. para llegar al séptimo hay que caminar. nadie dijo que buscar un libro fuera sencillo. zapatos, en el primer piso; camisones, en el segundo; heladeras rosaditas, en el tercero; juguetes, en el cuarto, y así sigue la lista... bien, llegamos al séptimo. poco público, no deja de ser una ventaja que la lectura haya perdido credibilidad en la bolsa. saco mi lista. empiezo: cien años de soledad, edición comentada, editorial cátedra. la dependienta me mira: es un clásico... (no sabía que era un clásico), refunfuñando va a un estante y, voilá, el libro aparece. once euros. pas mal. siguiente en la lista: gramática funcional del español. busca. dice: es un libro antiguo (año 2005), el siguiente por el que pregunto es más antiguo aun, del año 2000. me dice que no pierda el tiempo. que vaya al otro corte inglés, acá nomás, en puerta del ángel, que allá "sí tienen esos libros". el "esos" en un tono que indica claramente que son una pérdida de tiempo. consulto el reloj. con suerte, y si jordi no es muy puntual, logre el objetivo: comprar libros antiguos. ¿qué diría si le pido la historia de herodoto? en el siguiente corte inglés me miran con lástima. esos libros... acá no... intente en una librería de viejo, o quizá la universidad... agradezco. por suerte, en esta tienda, la librería está en el primer piso. en planta baja cosméticos y perfumes. menos humillante que en el otro.

me pongo a leer mientras espero a jordi, que aparece de pronto, igualito al año pasado, pero esta vez aquí, en barcelona, y no en lucca. el año pasado le seguimos el rastro al personaje femenino, renata; esta vez, a manel, el coprotagonista, un escritor-traductor catalán. pues allá vamos. bajamos por las ramblas, torcemos aquí y allá, carrer sant pau, aquí, aquí, le digo, te acuerdas, cuando se separa de neus y no sabe qué hacer de su vida. y si damos la vuelta por esta esquina, llegamos a san rafel, casa leopoldo, donde le dice a donat que abandonará barcelona para ir a buscar a italiana a la toscana... el periplo sigue, acá vivió manel entre los gitanos, cuando se va de la casa; aquí comió chipirones, y por allá está el café ópera, adonde fue con su esposa, una ambiciosa mujer asimilada al franquismo... y más allá la fonda y el mercado. y de paso la boquería -uno se quedaría a vivir allí, entre frutas, verduras, carnes y pescados y mariscos, y los feriantes o como se llamen que vocean lo suyo y la gente hace las compras y es mucho más pintoresco y real que cualquier programa de utilísima o canal gourmet.

cerca del mercado sant antoni (no sé si se escribe así), que está en reformas, hay una fonda. la bodega, se llama. la fonda del pinchazo, la bautizo yo. los parroquianos: veteranos. la comida: de olla. incluso, para ver si nos gusta, nos dicen que pasemos a la cocina y miremos. miramos. nos gusta. pedimos espaguettis con una salsa casera  (carne picada y una salchicha picante). cerveza. la gente conversa. los mozos son tan viejos y desmemoriados como la fonda. cada tanto salimos a fumar. "ostias con la ley anti tabaco", se queja jordi y yo con él. afuera hay una mesita con un cenicero rebosante, y más parroquianos que entran y salen a fumar y a beber. no sé cómo sale el tema de la monarquía y el yerno del rey que se ha mandado su estafa sucia derivando donaciones a belice. uno de los parroquianos, un catalán viajero, dice haber sido chofer de la infanta. y para qué. se suma otro, más veterano, y entre los tres, ellos dos y jordi, destripan a la monarquía, a ésta, la española, y a todos los borbones de europa, que, ya se sabe, y por casarse entre sí, terminan un poco tocados y nada útiles. de la monarquía se pasa a la política. que si el pp, que si la derecha, y vuelta a las cortes. pues parece que la ranciedad más rancia, la aristocracia europea, esa que sale en "hola" y que hay quienes se mueren por conocer, ha sido tan trucha y tan servil a reproducir un poder inútil -estos monárquicos el único trabajo que tienen es reproducirse, muchos hijos, que alguno llegará a rey- un poder familiar, como en la edad media, como siempre. les digo que nosotros somos hijos de ellos, de la corona que nos conquistó, nos colonizó y nos hizo bastante imbéciles también. están de acuerdo. estos tres, al menos, dicen que el 12 de octubre no hay nada qué celebrar. coincidimos en eso. después les pregunto por qué hay un cristóbal colón mirando al mediterráneo. uno dice: es que salió de aquí, de barcelona! pues que no, hombre, responde el otro, regresó aquí. la explicación del tercero es, digamos, subida de tono, e impropia para esta crónica. pero no deja bien parado ni a colón, ni a la madre patria. diría ásterix: están locos estos romanos.

el asunto es que hay más gente afuera, fumando y bebiendo, que adentro, con lo cual la ley antitabaco sólo jodió a todos, porque no parece que nadie haya dejado de fumar por la prohibición. con jordi repasamos algunas cuestiones del libro. convenimos que no está a tono con los aires ecologistas de los tiempos que corren: en "la última mujer" se fuma, se bebe, se jode... entonces me cuenta que ha visto el primer libro "certificadamente sano": no hay escenas con humo ni con alcohol. "pronto", agrega, "veremos la remake de casablanca en la que bogart ya no fuma, cuando dice play it again sam". es triste. será que hasta la historia deberá re-escribirse para evitar el habano de churchill,  los cigarrillos de bogart, los tabacos de castro, y todos los demás vicios que la realidad y después el cine y la literatura retrataron... si ese es el caso, qué aburrimiento. pronto, vendremos realmente de un repollo que una cigüeña dejó caer en el jardincito de una casa.

(cuenta que en mataró las putas llevaban una especie de cencerro al cuello, que sonaba cuando atendían a los clientes. y que en mataró sonaban los cencerros a más no poder y que a nadie le parecía mal. ahora, dice, todo se hace a escondidas... a por los cencerros)

pero, mientras tanto, en la bodega de la calle sant rafel, parece haber más anarquistas (así víctor, el ex chofer de la infanta) que oficialistas, que hacen de la protesta y el humor negro una resistencia contra los tiempos que corren. por supuesto que todos están de acuerdo en que el poder enquistado en madrid -sabéis que madrid tiene un puerto: valencia!- y una autopista que se llama de la playa- ha terminado por joder al quijote, a cervantes y a toda una generación de literatos. "no tengo nada en contra de cervantes, pobre tío", dice jordi, "pero es que jamás lo leí ni jamás lo leeré"; y víctor dice lo suyo también: " a mí ese tío con el lío de las novelas de caballería, de castilla y aragón... no me interesa para nada". y todos coinciden en que, para entronarse, el rey ha casado a una hija con un catalán y a otro con un vasco... "como siempre", dice jordi, "es la historia. y fíjate que el partido final de la copa del rey se jugó entre un equipo vasco y otro catalán. y fue un escándalo. cuando pasaron el himno español, que para nosotros es una humillación, la silbadera fue tan grande, que en el estadio debieron subir el volumen del himno para acallar los silbidos. pero en la transmisión por la tele aquello era imposible, así que la tele lo dirimió. lo puso a medio volumen, y salieron el himno y los silbidos". y termina por explicarme el amor al barca: es que nuestra bandera, prohibida por el franquismo, es como la del barca, pero con una raya menos. entonces, en el estadio, cuando sacábamos la del barca, estábamos sacando la nuestra. y eso lo sabía todo el mundo". me hizo acordar a las caceroleadas. supongo que en cualquier parte del mundo, cualquier pueblo que quiere protestar por una injusticia encuentra la manera de hacerlo.

y mientras la gente proteste, hay vida y hay esperanza.

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